Las empresas se enfrentan a un exponencial crecimiento
de las denuncias de acoso, tanto laboral como sexual.
Estas denuncias deben abordarse con imparcialidad, por
un equipo especializado y que tenga las capacidades para
realizar la correspondiente investigación. Las
consecuencias de una respuesta errada pueden afectar el
clima interno, arriesgando la imagen pública y
exponiéndose a multas e indemnizaciones.